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La cuestión de dar clases

Hace ya muchos años que doy clases y hace algunos que me considero profesor (al menos tanto como me considero diseñador, que no es mucho pero es algo). Hoy me preguntaba qué consejos le daría a una persona que está empezando a dar clases.

Por qué dar clases

Cada cual tendrá sus motivos por los cuales dedica todo o parte de su tiempo a la enseñanza: yo doy clases porque me gusta. Después de varios años comprendí que en pocas situaciones me siento tan feliz, completo, útil y trascendental como cuando al frente de un aula o taller.

Como diseñadores —sea por necesidad o debido al envión mismo que va tomando la práctica profesional— estamos acostumbrados a realizar algunos proyectos que carecen de trascendencia: diseñar un catálogo X, el sitio web institucional para la empresa Y, las tarjetas personales del licenciado Z. Hay proyectos que son interesantes —y entonces uno se siente un engranaje útil de la sociedad— y otros que no lo son, y entonces uno está ahí trayendo al mundo más objetos innecesarios.

Dar clases es siempre útil a la sociedad (hay excepciones: uno puede enseñar a construir bombas nucleares y entonces qué sé yo). En fin, la educación nunca está de más, diríamos que todo lo contrario: falta y hace falta. Enseñar es hermoso porque aprender es hermoso. Acompañar a otra persona en su proceso de aprendizaje, contarle lo poco que uno sabe, guardarse algunas respuestas para preservar su derecho al descubrimiento y eventualmente estar presente cuando lo descubren, ayudarla a pensar por su cuenta: es un lujo. Me siento un tipo muy afortunado al ser remunerado por tan lindo trabajo. Lo digo con toda sinceridad.

Algunos (pocos) tips

Con el correr del tiempo fui dándome cuenta de ciertas cuestiones que son importantes a la hora de dar clases. Algunas podrán sonar obvias y otras no tanto. Trataré de hacer hincapié en las que siento más personales, menos dichas. Lo primero que voy a decir es lo siguiente: no escuchen a los pedagogos. Eso: no escuchen, lean, presten demasiada atención a los dichos de pedagogos y afines. No tengo argumento válido al respecto —y estoy seguro que habrá excepciones—, pero la experiencia y las charlas compartidas con otros docentes me han dado la razón. No soy el único con esta sensación. Hay algo raro, poco feliz, que ocurre con la recursividad de la tarea del que intenta únicamente enseñar a enseñar, que no funciona. Al menos les diría que no confíen en los pedagogos que, al mismo tiempo, no sean docentes en otra materia de estudio. Diferente es un docente que ha decidido estudiar pedagogía para ahondar en los misteriosos mecanismos que se activan al momento del aprendizaje, pero la pedagogía por sí sola, ocupándose del meta-problema pero nunca del problema, no.

Se sobreentiende, supongo, que este artículo es un conjunto de opiniones más o menos fundadas, en base a mi experiencia personal. No pretendo hacer de esto una serie de consejos nunca vistos, ni originales, ni mucho menos verdaderos. Por otra parte, yo suelo dar clases en el ámbito terciario y universitario: lo más probable es que haya que pensar alternativas para diferentes niveles: como el primario y secundario.

El habla

La principal herramienta con que contamos es la voz. Es imprescindible hablar claro, más despacio que lo habitual, con potencia (sin romperse la voz: conviene educarla para una correcta impostación, el punch viene del diafragma, no de la garganta… la panza, digamos: las tripas). Evitar la monotonía en el tono (los estudiantes se duermen), conviene actuar un poco, inventarse y creerse un personaje. Tratar de utilizar el vocabulario más preciso, pertinente y técnico posible. Permitirse el silencio y pensar antes de hablar está muy bien; cuesta, porque uno está acostumbrado a pensar en el contenido de aquello que dice, pero no tanto en la forma: en una clase ambas tienen la misma importancia.

Yo encontré que me es útil, además, romper el hielo de vez en cuando con chistes o vocabulario coloquial. Decir alguna estupidez. No importa la época en que vivimos, o si tenemos un tatuaje en medio de la frente: quienes toman un curso generalmente se sobresaltan cuando escuchan al que en ese momento juega el rol docente decir el explorer es una mierda, esta documentación no se entiende un carajo, etc. Es poco protocolar, puede sonar estúpido, pero sirve para recuperar la atención de quienes puedan estar pegándose un embole de aquellos.

Estructura

En lo posible trato de estructurar la clase. Aprendí que crearse pequeños ritos ayuda a organizar el tiempo. Es conveniente tener un par más, pero absolutamente imprescindible tener un rito de apertura y uno de cierre. Esto hace las veces de <clase> bla bla bla </clase>, quienes sepan algo de HTML entenderán la metáfora. Sentido de conclusión, dirán los músicos. Es importante que quienes acuden a una clase puedan percibir cuándo empieza y cuándo termina. Es, en parte, la razón por la que algunos profesores obligaban a sus alumnos a ponerse de pie al ingresar al aula: la joda terminó, ahora empieza la clase (obviamente, con connotaciones extra que en lo personal no me interesan: autoridad, superioridad, etc).

Algunos de mis ritos incluyen:

  • Un saludo inicial, absolutamente explícito. ¿Cómo andan? ¿Qué hicieron? ¿Algo interesante que debiéramos saber? ¿Alguna película, obra de teatro, muestra en algún museo? Mis clases suelen ser de diseño, o tener cierta relación (tecnología para diseñadores, desarrollo web para diseñadores), por lo que estas preguntas no están fuera de tema y enriquecen a todos quienes estamos presentes.
  • Una breve reseña, a modo de recordatorio, de lo hecho la clase inmediatamente anterior. Esto, muy breve. Y la posibilidad de que se hagan preguntas al respecto.
  • Un brevísimo índice, describiendo los títulos que se verán en el día.
  • La clase en sí.
  • Para dar fin a la clase: una reseña de los temas vistos (que tiende a parecerse al índice inicial, pero es apenas más descriptiva e incluye las cuestiones que no se habían planificado y fueron surgiendo durante la clase).

Planificación

Es importante establecer la planificación clase a clase. La primera vuelta no suele ser muy fidedigna: se pretende que el docente planifique necesariamente antes de saber cuánto va a rendir cada encuentro. Quiero decir: es muy probable que luego uno se dé cuenta que las clases quedan cortas en relación a todo lo que se había pensado de antemano o todo lo contrario, que sobra tiempo.

Ahora bien, si durante la primera vuelta (por ejemplo: el primer cuatrimestre que dictamos un curso específico) vamos anotando prolijamente lo que en efecto se hizo cada clase, tendremos un programa y un plan clase-a-clase súper ajustado y realista, que evidentemente podrá ser mejorado para las iteraciones siguientes, pero donde tendremos muy claro el rendimiento de cada encuentro.

Emergentes (o lo que no puede ser planificado)

Gran parte de lo que ocurre en una clase surge ahí mismo: es esperable que así sea. Es difícil, cuesta acostumbrarse, pero tanto mejor si se es capaz de estar atento a estos emergentes y ser lo suficientemente flexible para aprovecharlos como la verdadera oportunidad que significan, en vez de descartarlos de cuajo como una mera disgreción.

Los emergentes aparecen en diversas formas (like the Devil, they wear many disguises): puede ser una idea nuestra, una conexión que hacemos nosotros, consciente o inconscientemente, al momento mismo de dar la clase; puede ser una pregunta de un estudiante; un comentario, una charla que oímos al pasar; un chiste enunciado por alguno de los presentes. Siempre y cuando sea pertinente, aprovechar estos emergentes es crucial para hacer de la clase un momento dinámico, pero también único. De otra forma nos aburriremos nosotros por la necesaria repetición que implica dar un curso muchas veces y entonces aburriremos a los alumnos.

Be good

A nadie le gusta que se lo trate mal (al menos no conscientemente, no en una clase, no cuando se es estudiante). Hay cursos que salen mejor, otros peor. Hay grupos con los que se establece un vínculo productivo enseguida, otros que significan un desafío más exigente. Es muy fácil caer en la idea de creer que el alumno no entiende nada y qué barbaridad, el twitter, facebook, la juventud, etc. Pero cuando dentro del aula alguien no entiende, el mayor responsable es uno. A veces es difícil y uno se exaspera porque también es humano, pero es necesario tratar siempre con respeto y cariño al prójimo: el que se está explicando mal es uno.

Es que elegimos esta profesión no para enseñarle a los que ya saben, o a quienes podrían aprender solos; sino justamente a quienes necesitan este espacio. Elegimos dar clases, como diría Kennedy, not because it’s easy, but because it’s hard.

Gráfica, tecnología e imagen en movimiento

Aquí les dejo la introducción que realizamos a la charla del estudio Ants.tv, en el marco de las Jornadas de Nivel Superior organizadas por Gutenberg en la Argentina Gráfica 2010.

El que repite “la tecnología es determinante del proceso de diseño”, “la tecnología es determinante del proceso de diseño” soy yo, tratando de transmitir la idea de que la tecnología es determinante del proceso de diseño. Espero que se haya entendido.

Lamentablemente, todavía no he podido conseguir alguna filmación con la parte interesante de la charla, cuando hablan Maia Losowska y Sebastián Blanco, de Ants; pero la intro tiene sus momentos, aquí va. Enjoy!

Argentina Gráfica 2010: Imagen digital en movimiento

Este jueves 21 y viernes 22 de octubre se realizarán las Jornadas de Nivel Superior que Gutenberg organiza año tras año, enmarcadas en esta ocasión en la Argentina Gráfica 2010 (que tiene lugar en el predio de la Rural del 18 al 23 de octubre).

En este contexto, y en nombre de la cátedra Computación Gráfica III de la carrera de Diseño Gráfico en Gutenberg, el viernes 22 a las 17hs. charlaremos un rato sobre la imagen digital en movimiento junto a nuestros amigos —invitados de honor— Maia Losowska y Sebastián Blanco de Ants.tv. Se trata de un estudio de motion graphics dedicado al broadcasting design, que ha realizado trabajos para Warner, Infinito, IdMagazine, América tevé, Sony, Fox, VH1, Universal, Fx, Encuentro, TN, entre otros.

Nos interesa, en particular, charlar sobre las relaciones entre la tecnología y las prácticas de diseño que trabajan con la imagen en movimiento. Creemos que el aspecto tecnológico es siempre determinante del proceso proyectual y, en este sentido, lo es también del resultado final, devenido ya en pieza de diseño que opera culturalmente, resignificando y modificando las prácticas sociales.

¡Allí los esperamos! Será una gran oportunidad para aprender sobre la experiencia de un estudio de motiongraphics y debatir sobre otras cuestiones relacionadas al universo digital, el diseño gráfico y la industria gráfica en general.

Programa:

Jueves 21 de octubre de 2010, 19 a 22 hs.

Tecnología Digital en la Industria Gráfica
Las seis eras de la gráfica digital

19.00: Apertura. Roberto Candiano, Rector y Andrea Gergich, Directora de Estudios de Nivel Superior

19.10-19.55: Las seis eras de la gráfica digital: cómo llegamos hasta aquí y hacia dónde vamos

Presentación > Norberto Plesniak, Coordinador Carrera
Producción Gráfica
Disertante > Edgardo García
La tecnología digital llegó a la gráfica de manera desordenada, mayormente a través de paradigmas que en ningún momento fueron concebidos para el medio en el que luego crecieron y fructificaron. Algunas tecnologías están ya en su madurez; otras, sin darnos cuenta, tengan quizás fecha de defunción. A riesgo de equivocarnos, no podemos ceder a la tentación de especular sobre lo que viene, basándonos en el camino que hemos recorrido. En estas Jornadas exploraremos los cambios que la tecnología digital introdujo en nuestras vidas (gráficas), sus frutos, sus promesas y, por qué no, sus cuentas pendientes, a través una “disección” de la historia digital en seis etapas o eras, que representan otras tantas olas de cambios y crisis.

19.55-20.05: Intervalo

20.05-21.00

Invitados > Gabriel Spregelburd y Marcello Molinari
Moderador > Edgardo García

Viernes 22 de octubre de 2010, 17 a 21 hs.

Nuevas fronteras del desafío digital: diseño en movimiento y soluciones digitales alternativas

17.00: Apertura. Roberto Candiano, Rector y Andrea Gergich, Directora de Estudios de Nivel Superior

17.15-18.45: Un acercamiento al mundo de la imagen digital en movimiento

Presentación > Marina González Carrera, Coordinadora Carrera
Diseño Gráfico
Cátedra Gutenberg > Prof. Lucas Mourelle – Computación Gráfica III
Invitados > Estudio Ants.tv: DG Maia Losowska – DG Sebastián Blanco

El Estudio Ants presenta la experiencia de abordaje del mundo digital en movimiento desde la formación de diseño gráfico. El estudio, especializado en motion graphics y dedicado al broadcasting design, desarrolla identidades comunicacionales mediante la experimentación y exploración de nuevos lenguajes. El estudio ha realizado trabajos para Warner, Infinito, IdMagazine, América tevé, Sony, Fox, VH1, Universal, Fx, Encuentro, TN, entre otros.

19.00-20.45: Diseño con software libre

Presentación > Andrea Gergich, Directora de Nivel Superior
Cátedra Gutenberg > TSAG Matías Alli – Tecnología Gráfica III y IV
Invitado > DG Guillermo Espertino

La charla explora las cualidades de este modelo de desarrollo, sus principales características y virtudes. Luego de esta introducción, trabajaremos en el armado de una pieza mediante aplicaciones desarrolladas bajo esta modalidad. Para cerrar la charla se mostrarán diferentes alternativas para las tareas más habituales dejando un espacio para preguntas y respuestas.

Excelente video explicativo

Es genial cuando se logra explicar un asunto complejo de forma simple. Aquí una explicación acerca del funcionamiento del buscador de Google.

Herb Lubalin… groso

Pocos diseñadores manejaron con la maestría de Herb Lubalin los vericuetos tipográficos. Sí, ya sé ya sé… hoy en día tenemos las locuras de Marian Bantjes, pero convengamos que el amigo Herb jugó de forma exquisita con las formas tipográficas, evocando significados increíbles hace tantísimos años, y sin Illustrator.

Muchos son los que critican la tipografía ITC Avant Garde (diseñada por Lubalin), por extremadamente geométrica —en contraposición a otras tipografías similares en cuanto a la inspiración geométrica, pero con menor sumisión a la geometría y un mayor respeto por los necesarios ajustes ópticos, como es el caso en la familia Futura (de Paul Renner)—. Lo que muchos desconocen, es que la tipografía nació únicamente como solución para la realización del logo de la revista homónima. Lubalin había realizado ese logo, diseñando únicamente los caracteres que necesitaba para la tapa de la revista, y con ligaduras especialmente pensadas para escribir esas palabras salvando los problemas de espaciado entre los pares de signos. Con posterioridad el diseñador creó toda la familia, agregándole ligaduras para poder realizar juegos similares a los que había planteado en la marca de la publicación. Por desgracia, la comunidad de diseñadores malinterpretó, en general, las intenciones de dicha tipografía, que fue utilizada para texto, abusando de sus ligaduras u omitiéndolas por completo.

Una familia tipográfica no es buena o mala en sí. No podemos analizar la calidad de una familia tipográfica de forma aislada, sin tener en cuenta los usos: una obviedad que vale la pena recordar es que las tipografías se diseñan para ser usadas. Hay fuentes que escriben bien en determinados contextos y utilizadas de determinada forma, y otras que funcionan mejor en otras situaciones y modos de uso. Analizar la calidad de una familia tipográfica siempre implica escribir, y al escribir se toman decisiones de diseño indefectiblemente: un cuerpo, un interletrado, un interlineado, una paleta cromática, incluso el idioma cambia radicalmente la forma de escribir de una familia tipográfica.

El valor de una fuente, cuando fuera de un texto, es un valor meramente formal. Ahí donde los signos y caracteres dicen, escriben, es cuando surge el valor tipográfico.

El diseño es, también, una cuestión estética

(Este post podría ser una continuación de “El diseño no es una cuestión estética“.)

Los no-diseñadores están habituados a percibir el diseño como algo artístico. Los diseñadores estamos acostumbrados a escuchar —y a creer, porque en definitiva se trata de una cuestión de fe— que “el diseño no es arte”. En cierto momento de la vida de algunos diseñadores el intríngulis entre lo que es diseño, arte, o ambos vuelve a aparecer; a veces con una tendencia hacia un lado, otras hacia el otro, otras en la forma de una inquietud constante que no se termina de definir. Yo creo que la no-definición de esa incógnita es saludable, siempre y cuando se aleje de la visión superficial que juzga artística la actividad de diseño.

La seguridad de los diseñadores modernos —aunque a veces roce la testarudez— es envidiable. Tener fe en que la dimensión funcional del diseño es la que rige (y debe regir) el proceso proyectual es un lujo que otorga una determinación y una firmeza de pulso digna de admiración. Pone al diseñador en un lugar heroico, muy de corte romántico: nos convierte (diseñadores) en algo así como desinteresados y temerarios salvadores de la humanidad toda. Very nice.

Sin embargo, como dije en mi post anterior, al pensar el diseño en el terreno de lo útil únicamente algo hace ruido. ¿Puede, un sujeto, realizar un proceso intelectual, de significación, de formalización, de invención, y hacerlo de manera tal de obstaculizar por completo la aparición de situaciones inconscientes que impregnarán la obra en forma de sublimación? ¿Puede, el objeto proyectado por un sujeto, permanecer virgen de forma tal que la relación entre forma, función, contexto cultural y entorno objetual definan el objeto en su totalidad sin la contaminación subjetiva del autor/diseñador? Y por otro lado, ¿puede un usuario ejecutar acciones con dicho objeto únicamente en términos de utilidad, dejando de lado la proyección que él mismo realiza sobre el objeto, en función de su duración (en palabras de Bergson), su goce y sus expectativas personales? Yo creo que no.

Pensemos en diseño industrial (haré una simplificación, lo sé, pero una simplificación que me será útil momentáneamente): ¿Cuántos modelos de sillas son suficientes para cubrir las necesidades de la totalidad de la población en términos funcionales? ¿Cuántos diseños de pavas para hervir el agua del mate? Hablemos ahora en términos de diseño gráfico: ¿Cuántas familias tipográficas alcanzan para cubrir las necesidades funcionales que un texto requiera? Massimo Vignelli dirá, en el film documental Helvetica, que una docena de tipografías es ya suficiente.

Las sillas, los edificios, las grandes obras arquitectónicas y las pequeñas, las familias tipográficas, la vestimenta: no están allí únicamente para cumplir la función de albergar, comunicar o abrigar; están allí también como vehículo de valores, como material significante que participa activamente del flujo de mensajes que da forma a nuestra sociedad y a nuestra cultura. Son objetos que, en tanto operan con un valor estético meditado, dejan ver algo de la esencia misma del hombre —en términos kantianos—, permiten intuir lo que de otro modo sería imposible ver o conocer. Un transatlántico a punto de zarpar nos dice mucho, nos enriquece, nos ilumina quizás más que la vista de una obra pictórica renacentista; nos eleva y nos abruma con su inmensidad; no se trata de un mero transporte de personas. La forma del objeto-transatlántico tiene un potencial significante enorme que da cuenta de la inmensidad a la que arroja al hombre.

Admitir que el diseño —o las piezas de diseño— pueden analizarse a nivel estético, es muy parecido a decir que diseño es arte, pero allí está la complejidad de todo el asunto. ¿Qué significa que el diseño es arte? Aguí algunas posibilidades de significado:

  • Diseño y arte son la misma cosa.
  • El arte es una categoría más amplia, que incluye el diseño.
  • El diseño es una categoría más amplia, que incluye el arte.

Es complejo, porque ninguna es satisfactoria. La misma definición de arte ha sido materia de preocupación de pensadores, filósofos y estetas durante siglos. Lo mismo ocurre con la definición de diseño, pero con menos historia por el momento. Pensar que la una es sub-categoría de la otra es también extraño. Los límites del campo del arte y del diseño son difusos y es ahí, en la zona de límite, que suceden los fenómenos interesantes y surgen las dudas más complicadas de solucionar.

Cuando digo que el diseño es, también, una cuestión estética, lo hago pensando en lo estético en toda su profundidad, y no en el sentido artístico superficial que comenté al principio de este texto. Lo estético, la belleza —y también la fealdad— nos conecta con el más allá de la existencia humana. Eso.