Felicidad y thanx

Así sin más, al acostarme una de estas últimas noches miré el techo y pensé que soy feliz. Puede parecer una tontería —o no—, pero ocurrió así, sin previo aviso.

Pensarse feliz es un tema engañoso, porque uno no es uno, sino un conjunto de tantítimos unos que se van sucediendo y se devienen unos en otros. A pesar de ser uno feliz en general, digamos, los momentos de felicidad y esa especie de pseudo-plenitud son escasos y generalmente están rodeados por una cierto éter de angustia difusa; esto no es malo, por el contrario, es el motor de lo que hacemos.

Uno se piensa feliz de a ratos.

Esa angustia —quizás la misma que el amigo Segismundo llamó “el malestar en la cultura”— lo lleva a uno a hacer, a producir y a superarse, en el mejor de los casos.

Decía: miré el techo y fui feliz, y pensé que lo fui porque en las últimas semanas había hecho muchas cosas. Fueron semanas de mucha producción. Haré un breve reconto aquí de lo hecho, pero en principio diré que estoy muy agradecido con la gente cercana que me acompaña día a día —especialmente con mi novia y el Pica team— y con las oportunidades que se han presentado en este tiempo. En mi caso, producir me hace feliz, pero el proceso mismo de producción es muchas veces difícil y angosto, y sería tanto más peliagudo, cuando no imposible, sin la ayuda y el apoyo de quienes me rodean.

Entre los sucesos puntuales que me dieron alegría en este último rato, algunos son más bien personales y otros, de interés un tanto más general, que gusto de listar a continuación:

Grupo Soporte

De los muchos proyectos que intento llevar adelante, la mayoría queda en una eterna niñez o pubertad dudosa. Tengo la costumbre de iniciar proyectos que quedan inconclusos, algo parecido a un hobby: iniciar proyectos. Esto suele ser frustrante, pero no es necesariamente malo, por el contrario: comenzar procesos proyectuales es altamente creativo y conlleva una práctica que ejercita la psiquis en esto que los diseñadores llamamos un saber-hacer, pero que rara vez se lleva a cabo en tanto práctica (en el sentido de hábito, de ejercicio para mantenerse en forma, justamente).

El proyecto denominado Soporte, que llevamos adelante junto a Matías Castellá Esplugas y Leandro Barales (viejo amigo y socio en Pica) —y cuyo brindis inaugural aconteció en el verano— va alcanzando su adolescencia en la forma de una extraña gira —a la manera de las bandas de rock— cuyo hit es la charla/performance Color Luz.

A modo de enunciación, el proyecto tiene que ver con la creación y divulgación de material didáctico para la enseñanza y aprendizaje de tecnología para diseñadores. Por ahora fuimos invitados a hablar sobre Color Luz por la cátedra Pereyra de Morfología (carrera de Diseño Gráfico), y Lisman de Medios Expresivos (carreras de Diseño de Indumentaria y Textil), ambas en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Una experiencia sumamente enriquecedora, que significa un primer paso en el campo de la investigación.

Multiplicando en Pica

Por otro lado, en el estudio hemos estado desarrollando —a pedido de un cliente— un CD-ROM con video-juegos para la enseñanza de la multiplicación a niños de escolaridad primaria. El proceso fue largo, incluyó ilustración, planificación, animación y programación de todo el interactivo. Aún no se encuentra terminado, pero ya casi, y estamos muy felices. En el estudio hemos dedicado los últimos días a trabajar codo a codo en este proyecto, en pos de finalizarlo en breve. Un maravilloso trabajo en equipo que también hizo a mi satisfacción personal. Aquí un adelanto.

Uno comparte la mayor parte del día con sus compañeros de trabajo. Yo tengo la suerte de trabajar con amigos, gente excelente, en lo personal y profesional. Un verdadero placer.

De visitantes…

Gutenberg es la casa de estudios donde ejerzo la mayor cantidad de horas como docente. Hace ya siete años que doy clases de las tecnologías Web y Flash en sus aulas. Nuevamente (esto ya había ocurrido el año pasado), en el marco de la materia de mi gran amigo y colega Ezequiel Irazabal, el equipo de Pica fue invitado a dar una charla sobre la metodología de trabajo que seguimos para nuestros proyectos editoriales, haciendo especial hincapié en Revista THC. Ir invitado a un lugar que se siente propio es siempre una experiencia distinta, una adrenalina diferente. Mientras que las clases de uno están bajo control —casi siempre—, estas ocasiones son gratamente impredecibles.

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En fin, gracias.

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