Declinaciones en alemán

Las declinaciones en el idioma alemán son un bardo. // German declination is really hard.

Aquí les dejo un apunte que me hice hace algunos años, para ayudarme a recordar cómo funcionaba la lógica del asunto.

Pueden descargar el PDF con las declinaciones desde aquí.

You can download the PDF with german declinations from here.

Cambios en la distribución del conocimiento

Existen tres grandes movimientos históricos que —al tiempo que se acercan, superponen y adicionan entre sí— están modificando la forma como nos relacionamos con la información y el conocimiento.

Es una situación compleja, si quisiéramos rendir culto al realismo no la podríamos reducir sólo a tres factores. Puesto que poco me importa el realismo —me caen bastante más simpáticas las Vanguardias del Siglo XX—, considero que podemos desglosar y modelizar esta situación para facilitar su análisis, de manera que se tomen en cuenta tres movimientos que hoy confluyen, como decíamos, complementándose y afectándose mutuamente; a saber:

  • El software (todo lo que no es tangible en una computadora es decir su estructura lógica, sus cálculos, su potencialidad)
  • El copyright (el derecho de autor y la propiedad intelectual)
  • Los media (o medios de comunicación)

El software

Por un lado está el software: una construcción humana (como no puede ser de otra manera) que se encuentra en este momento atravesando un gran porcentaje de nuestras prácticas cotidianas. Desde la investigación científica hasta la agenda personal de un ciudadano; los frenos inteligentes de un automóvil, el uso y abuso de las redes sociales, la administración de citas de un doctor en medicina, las historias clínicas de sus pacientes, el control de vuelo de una aeronave, el diseño de dicha aeronave, las pruebas sobre la aerodinamia de un automóvil, el diseño interior del automóvil y el exterior, la creación de música, la creación de cualquier tipo de obra de arte, la reproducción de esas obras, su distribución, la consulta de recetas de cocina, la consulta de casi todo en la Web, la comunicación con familiares lejanos, las charlas con amigos, el correo electrónico y la organización de la compleja logística del correo tradicional… En fin, el software atraviesa más áreas significativas de lo que uno cree.

Se puede leer más al respecto en el libro Software takes command, de Lev Manovich.

El copyright

Por otro lado tenemos el devenir que han sufrido a nivel histórico los conceptos de autor y original. Hasta hoy cuando nos encontramos ante la trampa del copyright y debatiendo leyes que pueden modificar y coartar la forma en la que los seres humanos intercambiamos conocimientos.

La propiedad intelectual y el derecho de autor tuvieron otro objetivo inicial: promover la distribución de una obra individual al resto de las personas, en beneficio del enriquecimiento de la sociedad toda. Así como una novela enaltece o un medicamento cura, de poco sirven si afectan únicamente a su creador. La posibilidad de lucro a posteriori —a través de las leyes de propiedad intelectual, patentes y derechos de autor— incentivó a artistas, inventores y científicos a distribuir su obra en beneficio del prójimo.

Hoy en día estas leyes funcionan de manera exactamente inversa: su existencia misma implica una serie de trabas finamente planificadas para lo que otrora hubiera significado la distribución de la información en beneficio de la sociedad.

La gran mayoría de los autores independientes se priva de distribuir su obra ante la imposibilidad de acceder a los grandes lobbies editoriales. Esta privación radica exclusivamente en una esperanza vana. El autor espera un futuro incierto en el que será admitido en el sistema de las grandes editoriales, con altos tirajes y un gran aparato publicitario en derredor a su obra: lo que aseguraría un altísimo grado de distribución. No se trata de una realidad, es sólo una esperanza, una probabilidad casi nula, salvo por casos excepcionales y de unos pocos con suerte (o palanca) que logran acceder.

De nada le sirven las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual a estos creadores. La obra jamás se distribuye. No cobran un peso. No son protegidos por las leyes, pero tampoco significan competencia para las obras distribuidas a través de un gran sistema mediático comandado por empresas multinacionales. Pierde el autor, pierde la sociedad, ganan únicamente los grandes grupos económicos.

Un ejemplo terrible es el caso de las grandes compañías farmacéuticas. Sus inventos podrían tener un impacto enorme en beneficio del conjunto de la sociedad si las fórmulas pudieran ser utilizadas con absoluta libertad y la ganancia estuviese en la fabricación y distribución del producto, y no en en las licencias para el pago de patentes. Nuevamente, en los últimos años la función de la propiedad intelectual se ha subvertido: de incentivo para la distribución en beneficio de la sociedad se convirtió en recurso para la acumulación intrascendente de capitales, ampliando aún más la brecha mundial para quienes no tienen acceso a la salud, la cultura, la educación, etc.

Los medios de comunicación

Por último, la evolución que los medios de comunicación han tenido durante los siglos XIX y XX forma parte de lo que en un par de siglos podrá ser estudiado como un único gran movimiento que incluya la electricidad, el telégrafo, la radio, la computación y culmine con la Internet: una red computarizada que permite la comunicación instantánea entre dos puntos cualquiera del globo terráqueo. Vaya uno a saber qué nombre darán a este gran movimiento, pero estoy seguro de que será estudiado como un conjunto y no como hechos aislados.

Nombro aquí algunos hitos, invenciones y personalidades porque merecen la disgreción:

  • El telégrafo
    Inventado por el amigo Samuel Morse (quien supo ser profesor de arte y diseño) en el año 1835.
  • El teléfono
    Aquí dos nombres importantes para resaltar: Elisha Gray y Alexander Graham Bell allí por el año 1870.
  • Las señales de radio
    Descubiertas casi en simultáneo por Guglielmo Marconi y Nikola Tesla en situaciones distintas, rondando el 1895.
  • La televisión
    A partir del tubo de rayos catódicos inventado por Karl Braun en 1897, y el primer transmisor de imagen televisiva inventado por Philo T. Farnsworth en 1927.
  • Internet
    Los cálculos, la computación, la electrónica, Internet, incluyendo nombres como George Boole, Charles Babbage, Herman Hollerith, Alan Turing y tantísimos otros.
    La historia de esta gigantesca red de redes de computadoras llamada Internet incluye por supuesto también a varias personas significativas,  algunos antecedentes históricos sobresalientes como ARPANET y NSFNET, y la explosión de popularidad —con su consecuente inyección de capitales— que significó la aparición de la World Wide Web, inventada por nuestro queridísimo amigo Sir Tim Berners-Lee.
    Internet está en camino a transformarse en el medio de comunicación a través del cual se transmitirán todos los formatos preexistentes (radio, tv, etc.), y probablemente los que vendrán. Está en camino a transformarse ya no en un medio, o los media, sino algo así como El Media (la incongruencia de número es adrede).

El problema

¿Qué ocurre cuando las tradicionales normativas del copyright se encuentran con aquel software que atraviesa cada aspecto de nuestras vidas y la posibilidad de distribuir información de manera instantánea, mundial y libre gracias a Internet?

Estamos en un momento clave, de alta fricción y muy problemático con respecto a la distribución de la información y el conocimiento. Existen ahora nuevas posibilidades de distribución que conviven con prácticas y normas preexistentes, y que vienen justa y posiblemente a dinamitar los cimientos del modelo de negocios de una serie de grupos económicos multimillonarios.

Vivimos en un mundo en el que sobra comida pero donde mucha gente vive sin tener qué comer. Es una situación triste y ridícula pero difícil de solucionar por las dificultades que acarrea la producción y distribución de bienes materiales, tangibles, que pesan, ocupan lugar y son difíciles de transportar. Nadie quiere hacer este trabajo gratis (muy pocos). Insisto: situación igualmente ridícula y triste, pero en fin.

Ahora bien, imaginemos que tenemos un replicador, a la manera de Star Trek.

Supongamos que podemos generar comida y objetos materiales para todos utilizando únicamente electricidad y que el costo de la misma está solucionado, o es muy barato. (La humanidad tiene una creatividad negativa a prueba de fallas, lo sé, y de alguna manera se las ingeniaría para matarnos de hambre como fuere, pero hagamos un esfuerzo por un momento.) ¿No sería ridículo que siguiera habiendo personas que no pudiesen satisfacer sus necesidades básicas?

Bien. Fin de la fantasía. Resulta que esta máquina existe en realidad. Los replicadores existen y mucha gente posee uno en su casa, el asunto es que sólo pueden replicar objetos inmateriales, información digamos: se llaman computadoras y sólo necesitan electricidad para realizar tantas copias como a uno se le antoje de lo que sea (siempre y cuando se trate de información).

¿No es ridículo privar a la sociedad de información que cuesta casi nada —sólo electricidad— replicar? Sip. Es ridículo.

Por otra parte, así como decimos que la Computación electrónico/digital permite la reproducción con costo virtualmente nulo, en paralelo ocurre que Internet permite la distribución con costo virtualmente nulo. ¿No resulta ridículo bloquear la distribución al resto de la sociedad, cuando conlleva un costo básicamente nulo? Sip, también.

La avivada

Pero esto no es todo, si bien se trata de medios de producción que posee mucha gente (todos aquellos que poseen una computadora) —y a pesar de que las leyes prohíben lo que en la práctica es en efecto posible y no perjudica a nadie: la reproducción—, existe una minoría que sí tiene el derecho al lucro a través de la reproducción indiscriminada que, insistimos, cuesta casi nada (sólo electricidad). En definitiva: existe una minoría, millonaria, que tiene la famosa Gallina de los Huevos de Oro: produce infinitamente, con un costo de producción nulo o casi nulo, cobra cada unidad como si se tratase de un objeto material irreplicable y prohíbe —gracias a leyes que fueron creadas en otro contexto histórico y con los fines exactamente opuestos— lo que ellos están haciendo y en lo que basan su negocio: la replicación.

El colmo absoluto de esta situación radica en lo siguiente: en muchos casos un porcentaje relativamente pequeño de todo este proceso llega al verdadero autor, creador, inventor. En su mayoría, el gran negocio lo realizan los grandes monopolios editoriales, farmacéuticos, mediáticos, creadores de software, Hollywood, etc, quienes además son los que se apropian del derecho a la reproducción.

Se puede leer más al respecto en el libro Copia este libro, de David Bravo Bueno.

Posibles soluciones

Existen varios caminos hacia la democratización de la información, que permitan al mismo tiempo una mayor distribución de las ganancias producidas por la generación de información, literatura, música, obras, software, etc. Seguramente sean más, pero este post ya es lo suficientemente largo para aburrir hasta a su propio autor. Aquí van algunos:

El modelo libre

Una de las principales trabas para la generación de ingresos de autores, artistas e inventores es la posibilidad de darse a conocer como profesionales o personalidades relevantes. La distribución de sus obras de forma libre puede transformarse en un proceso exponencial, logrando un alto grado de exposición y reconocimiento, que devendrá en futuras ofertas de trabajo o incluso en lectores/consumidores/expectadores que querrán pagar voluntariamente.

Existen alternativas y puntos intermedios a la hora de distribuir una obra permitiendo diferentes grados de libertad con respecto a lo que se puede hacer, o no, con dicha obra.

Algunas opciones interesantes a investigar son:

El modelo colaborativo

Es difícil llevar a cabo grandes producciones en solitario o con grupos pequeños. Ya sea por falta de capitales o por falta de mano de obra. Un perfecto ejemplo de lo que se puede lograr con métodos colaborativos es Wikipedia, por supuesto. Lo mismo ocurre con tantísimos proyectos opensource que andan dando vueltas por ahí. En el campo del diseño, un simpático ejemplo es de nuestros amigos de Google, con su pequeña biblioteca de fuentes libre (libre fonts) llamada Google Web Fonts.

Tanto quienes trabajan en Wikipedia, como quienes diseñan las fuentes de Google Fonts cobran, es decir que viven de su trabajo. Realizar una obra informática y darla de manera libre no implica hacerlo únicamente por amor al arte.

Para quienes quieran iniciar un proyecto y estén faltos de capitales, un recurso que está siendo muy utilizado hoy en día —incluso para la creación de obras cinematográficas— es KickStarter. Quien quiera hacer un proyecto expone su propuesta y los navegantes van realizando donaciones para la culminación de dicho proyecto; dichas donaciones únicamente se realizan si efectivamente se junta la cantidad de hipotéticas donaciones que requiere el proyecto. Es decir que, por ejemplo, si necesitan juntar USD10,000 y yo propuse donar USD20, únicamente me debitarán los mentados veinte una vez que hayan juntado la cantidad de propuestas de donaciones necesarias para la realización del proyecto. Win win, que le dicen.

Conclusión

No podemos seguir tratando de la misma forma legal a los bienes intangibles y a los tangibles. Los medios para la reproducción y distribución de la información están hoy al alcance de todos, no hay razón humana y solidaria que permita justificar que mientras las leyes prohíban y castiguen la reproducción de información a ciudadanos indefensos, permitan al mismo tiempo a grandes y multimillonarios grupos económicos lucrar a través de una reproducción y distribución que les cuesta virtualmente nada.

No se trata de objetos materiales. No deberían regularse como tales.

Curso de desarrollo web con estándares

El sábado 17 de marzo arranca el curso de Desarrollo Web inicial que dicto en Gutenberg.

Cortito y al pie: el curso tiene como propósito introducir a quienes saben muy poco —o nada— a la magia de las tecnologías web. Aprenderán a hacer desarrollo web de calidad, desde las bases. La idea es hacer hincapié en los fundamentos que hacen a la práctica del desarrollo web: HTML, CSS y JavaScript. Es ahí, en los fundamentos, donde radica la verdadera importancia del conocimiento necesario para el desarrollo de sitios web y les permitirá la continuidad en el aprendizaje e investigación acerca del tema. Si quieren aprender en serio: vengan. Si quieren que les explique a utilizar dos o tres botones del Dreamweaver: no vengan (por favor).

¡Es uno de los mejores planes para sábados por la mañana! El curso se dicta —hace ya varios años— los sábados de 9 a 13 hs. y tiene una duración de 8 clases. Se puede pagar en un pago de $840, ó 2 cuotas de $470.

Para inscribirse o pedir mayor información, comunicarse con el área de Cursos de Gutenberg a: dircontinuos@fundaciongutenberg.edu.ar o al teléfono 4981-5389.

Salutes! Ahí nos vemos!

La cuestión de dar clases

Hace ya muchos años que doy clases y hace algunos que me considero profesor (al menos tanto como me considero diseñador, que no es mucho pero es algo). Hoy me preguntaba qué consejos le daría a una persona que está empezando a dar clases.

Por qué dar clases

Cada cual tendrá sus motivos por los cuales dedica todo o parte de su tiempo a la enseñanza: yo doy clases porque me gusta. Después de varios años comprendí que en pocas situaciones me siento tan feliz, completo, útil y trascendental como cuando al frente de un aula o taller.

Como diseñadores —sea por necesidad o debido al envión mismo que va tomando la práctica profesional— estamos acostumbrados a realizar algunos proyectos que carecen de trascendencia: diseñar un catálogo X, el sitio web institucional para la empresa Y, las tarjetas personales del licenciado Z. Hay proyectos que son interesantes —y entonces uno se siente un engranaje útil de la sociedad— y otros que no lo son, y entonces uno está ahí trayendo al mundo más objetos innecesarios.

Dar clases es siempre útil a la sociedad (hay excepciones: uno puede enseñar a construir bombas nucleares y entonces qué sé yo). En fin, la educación nunca está de más, diríamos que todo lo contrario: falta y hace falta. Enseñar es hermoso porque aprender es hermoso. Acompañar a otra persona en su proceso de aprendizaje, contarle lo poco que uno sabe, guardarse algunas respuestas para preservar su derecho al descubrimiento y eventualmente estar presente cuando lo descubren, ayudarla a pensar por su cuenta: es un lujo. Me siento un tipo muy afortunado al ser remunerado por tan lindo trabajo. Lo digo con toda sinceridad.

Algunos (pocos) tips

Con el correr del tiempo fui dándome cuenta de ciertas cuestiones que son importantes a la hora de dar clases. Algunas podrán sonar obvias y otras no tanto. Trataré de hacer hincapié en las que siento más personales, menos dichas. Lo primero que voy a decir es lo siguiente: no escuchen a los pedagogos. Eso: no escuchen, lean, presten demasiada atención a los dichos de pedagogos y afines. No tengo argumento válido al respecto —y estoy seguro que habrá excepciones—, pero la experiencia y las charlas compartidas con otros docentes me han dado la razón. No soy el único con esta sensación. Hay algo raro, poco feliz, que ocurre con la recursividad de la tarea del que intenta únicamente enseñar a enseñar, que no funciona. Al menos les diría que no confíen en los pedagogos que, al mismo tiempo, no sean docentes en otra materia de estudio. Diferente es un docente que ha decidido estudiar pedagogía para ahondar en los misteriosos mecanismos que se activan al momento del aprendizaje, pero la pedagogía por sí sola, ocupándose del meta-problema pero nunca del problema, no.

Se sobreentiende, supongo, que este artículo es un conjunto de opiniones más o menos fundadas, en base a mi experiencia personal. No pretendo hacer de esto una serie de consejos nunca vistos, ni originales, ni mucho menos verdaderos. Por otra parte, yo suelo dar clases en el ámbito terciario y universitario: lo más probable es que haya que pensar alternativas para diferentes niveles: como el primario y secundario.

El habla

La principal herramienta con que contamos es la voz. Es imprescindible hablar claro, más despacio que lo habitual, con potencia (sin romperse la voz: conviene educarla para una correcta impostación, el punch viene del diafragma, no de la garganta… la panza, digamos: las tripas). Evitar la monotonía en el tono (los estudiantes se duermen), conviene actuar un poco, inventarse y creerse un personaje. Tratar de utilizar el vocabulario más preciso, pertinente y técnico posible. Permitirse el silencio y pensar antes de hablar está muy bien; cuesta, porque uno está acostumbrado a pensar en el contenido de aquello que dice, pero no tanto en la forma: en una clase ambas tienen la misma importancia.

Yo encontré que me es útil, además, romper el hielo de vez en cuando con chistes o vocabulario coloquial. Decir alguna estupidez. No importa la época en que vivimos, o si tenemos un tatuaje en medio de la frente: quienes toman un curso generalmente se sobresaltan cuando escuchan al que en ese momento juega el rol docente decir el explorer es una mierda, esta documentación no se entiende un carajo, etc. Es poco protocolar, puede sonar estúpido, pero sirve para recuperar la atención de quienes puedan estar pegándose un embole de aquellos.

Estructura

En lo posible trato de estructurar la clase. Aprendí que crearse pequeños ritos ayuda a organizar el tiempo. Es conveniente tener un par más, pero absolutamente imprescindible tener un rito de apertura y uno de cierre. Esto hace las veces de <clase> bla bla bla </clase>, quienes sepan algo de HTML entenderán la metáfora. Sentido de conclusión, dirán los músicos. Es importante que quienes acuden a una clase puedan percibir cuándo empieza y cuándo termina. Es, en parte, la razón por la que algunos profesores obligaban a sus alumnos a ponerse de pie al ingresar al aula: la joda terminó, ahora empieza la clase (obviamente, con connotaciones extra que en lo personal no me interesan: autoridad, superioridad, etc).

Algunos de mis ritos incluyen:

  • Un saludo inicial, absolutamente explícito. ¿Cómo andan? ¿Qué hicieron? ¿Algo interesante que debiéramos saber? ¿Alguna película, obra de teatro, muestra en algún museo? Mis clases suelen ser de diseño, o tener cierta relación (tecnología para diseñadores, desarrollo web para diseñadores), por lo que estas preguntas no están fuera de tema y enriquecen a todos quienes estamos presentes.
  • Una breve reseña, a modo de recordatorio, de lo hecho la clase inmediatamente anterior. Esto, muy breve. Y la posibilidad de que se hagan preguntas al respecto.
  • Un brevísimo índice, describiendo los títulos que se verán en el día.
  • La clase en sí.
  • Para dar fin a la clase: una reseña de los temas vistos (que tiende a parecerse al índice inicial, pero es apenas más descriptiva e incluye las cuestiones que no se habían planificado y fueron surgiendo durante la clase).

Planificación

Es importante establecer la planificación clase a clase. La primera vuelta no suele ser muy fidedigna: se pretende que el docente planifique necesariamente antes de saber cuánto va a rendir cada encuentro. Quiero decir: es muy probable que luego uno se dé cuenta que las clases quedan cortas en relación a todo lo que se había pensado de antemano o todo lo contrario, que sobra tiempo.

Ahora bien, si durante la primera vuelta (por ejemplo: el primer cuatrimestre que dictamos un curso específico) vamos anotando prolijamente lo que en efecto se hizo cada clase, tendremos un programa y un plan clase-a-clase súper ajustado y realista, que evidentemente podrá ser mejorado para las iteraciones siguientes, pero donde tendremos muy claro el rendimiento de cada encuentro.

Emergentes (o lo que no puede ser planificado)

Gran parte de lo que ocurre en una clase surge ahí mismo: es esperable que así sea. Es difícil, cuesta acostumbrarse, pero tanto mejor si se es capaz de estar atento a estos emergentes y ser lo suficientemente flexible para aprovecharlos como la verdadera oportunidad que significan, en vez de descartarlos de cuajo como una mera disgreción.

Los emergentes aparecen en diversas formas (like the Devil, they wear many disguises): puede ser una idea nuestra, una conexión que hacemos nosotros, consciente o inconscientemente, al momento mismo de dar la clase; puede ser una pregunta de un estudiante; un comentario, una charla que oímos al pasar; un chiste enunciado por alguno de los presentes. Siempre y cuando sea pertinente, aprovechar estos emergentes es crucial para hacer de la clase un momento dinámico, pero también único. De otra forma nos aburriremos nosotros por la necesaria repetición que implica dar un curso muchas veces y entonces aburriremos a los alumnos.

Be good

A nadie le gusta que se lo trate mal (al menos no conscientemente, no en una clase, no cuando se es estudiante). Hay cursos que salen mejor, otros peor. Hay grupos con los que se establece un vínculo productivo enseguida, otros que significan un desafío más exigente. Es muy fácil caer en la idea de creer que el alumno no entiende nada y qué barbaridad, el twitter, facebook, la juventud, etc. Pero cuando dentro del aula alguien no entiende, el mayor responsable es uno. A veces es difícil y uno se exaspera porque también es humano, pero es necesario tratar siempre con respeto y cariño al prójimo: el que se está explicando mal es uno.

Es que elegimos esta profesión no para enseñarle a los que ya saben, o a quienes podrían aprender solos; sino justamente a quienes necesitan este espacio. Elegimos dar clases, como diría Kennedy, not because it’s easy, but because it’s hard.

Por qué alemán?

Hace algún tiempo me embarqué en el estudio del idioma alemán y resulta ser que cada persona que se entera del asunto me pregunta exactamente lo mismo: ¿Por qué alemán?

Mi relación con el idioma es cuanto menos complicada, como se imaginarán; especialmente teniendo en cuenta que mis primeros intentos comenzaron solo, sin una guía formal ni clases (estos últimos cuatro meses finalmente me rendí y comencé las clases). En fin, al grano. Les dejo aquí un breve texto del amigo Martin Buber por si ayuda a contestar la pregunta.

*** 3 ***

Para aclarar voy a escoger el concepto de culpa (Schuld: Recuérdese la nota a propósito de la misma palabra empleada por Nietzsche. En alemán Schuld significa a la vez culpa y deuda.). Heidegger, que siempre arranca de la “cotidianidad” (de la que ya nos ocuparemos), parte en este caso de la situación que le ofrece el idioma alemán, en el que se dice que alguien le debe a otro (schuldig ist), y luego de la situación en que alguien debe responder de algo (an etwas schuld ist), y pasa de aquí a considerar la situación en que alguien se hace culpable respecto a otro (schuldig wird), esto es, que causa una deficiencia en la existencia de otro. Pero también en este caso tenemos un estar en deuda o culpa (Verschuldung) y no ese ser culpable genuino y original de donde surge y que lo hace posible. El ser culpable genuino consiste, según Heidegger, en que la Existencia misma es culpable. La Existencia es culpable —deficiente, deudora— en el fondo de su ser. Y, ciertamente, la Existencia es culpable, debe, porque no se logra, no cumple consigo misma, porque permanece estancada en eso que llamamos lo “general humano”, el “Se” (das Man: Se sustantiva y convierte en personaje lo “humano en general”, el se de “se piensa”, “se dice”, “se muere”. ¿Quién piensa?: se piensa.), y no trae a ser al yo genuino, el “mismo” del hombre (uno mismo). En esta situación se oye la voz de la conciencia. ¿Quién llama? La Existencia misma es la que llama. “La Existencia se llama a sí misma en la conciencia”. La Existencia, que no ha llegado a ser “ella misma por deficiencia —deuda, culpa— de la Existencia, se llama a sí misma, da voces para que recuerde al “mismo”, para que se libere para poder llegar a ser “uno mismo” pasando de la “inautenticidad” a “la autenticidad” de la Existencia.

Tiene razón Heidegger al decir que para comprender cualquier relación de culpa hay que acudir a una culpabilidad primordial. Tiene razón al decir que somos capaces de descubrir la culpabilidad primordial. Pero no lo podremos hacer si aislamos una parte de la vida, aquella en que la existencia se comporta consigo misma con su propio ser sino, por el contrario, percatándonos íntimamente de la vida entera sin reducción alguna, de la vida en que el individuo se comporta, esencialmente, respecto a otras cosas que no son él mismo.

La vida no se despliega precisamente cuando yo juego conmigo mismo este misterioso juego de ajedrez, sino cuando me encuentro colocado en la presencia de un ser con el que no he concertado ninguna regla de juego y con el que tampoco se podría concertar. La presencia del ser, ante el que estoy colocado, cambia su figura, su apariencia, su revelación, es diferente que yo, a menudo espantosamente diferente, y distinto a como me lo había figurado, a menudo espantosamente distinto. Si salgo a su paso, si acudo a él, si me encaro con él, realmente, esto es, con la verdad, de todo mi ser, entonces y sólo entonces estoy yo “auténticamente” ahí; estoy ahí si realmente estoy ahí y la localización del “ahí” dependerá, en cada caso, menos de mí que de esa presencia del ser que cambia su figura y manifestación.

Cuando no me hallo realmente ahí soy culpable. Si al llamamiento que me hace el ser presente: “¿Dónde estás?”, respondo: “Aquí estoy”, pero no estoy de verdad ahí, es decir, que no estoy con la verdad de todo mi ser, entonces soy culpable. La culpabilidad primordial es ese quedarse-uno-en-sí. Si una figura y manifestación del ser presente pasa por delante de mí y yo no estaba en verdad ahí, entonces, desde la lejanía donde se esfuma me llega un segundo llamamiento, tan callado y recóndito que parece provenir de mí mismo: “¿Dónde estabas?” Ésta es la voz de la conciencia. No es mi Existencia la que me llama sino el ser, que no soy yo, es quien me llama. Pero ya no puedo responder sino a la figura próxima; la que habló ya no es alcanzable. (Esta figura próxima puede ser, a veces, el mismo hombre, pero en una manifestación distinta, ulterior, cambiada.)

Tomá mate… oder Bier.

Martin Buber, ¿Qué es el Hombre?, “La doctrina de Heidegger”, parte 3.

Metamorfosis

Como ya es tradición en este sitio: las modificaciones se hacen en vivo y en directo.

En este momentísimo el sitio se encuentra en proceso de metamorfosis, por lo que el diseño está cambiando continuamente y puede verse un tanto extraño.

Sr. visitante: tenga a bien disculpar las molestias y disfrutar del espectáculo. Gracias.